El lado oscuro del Kit Digital: Cuando "facturar por volumen" secuestra al emprendedor

Mi reflexión personal acerca de lo que hay detrás del Kit Digital y que afecta a muchos emprendedores y Pymes.

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Por Juan Harvey | Estratega Creativo & Diseñador

6/1/20263 min leer

El lado oscuro del Kit Digital: Cuando "facturar por volumen" secuestra al emprendedor
El lado oscuro del Kit Digital: Cuando "facturar por volumen" secuestra al emprendedor

El espejismo del volumen y el "secuestro digital"

El problema no es nuevo, pero las ayudas gubernamentales lo han puesto bajo los reflectores. De repente, el mercado se ha inundado de "oportunidades" para digitalizar negocios, y muchas agencias han visto ahí su particular gallina de los huevos de oro.

¿El resultado? Un servicio pésimo, un soporte técnico inexistente y, lo que es infinitamente más grave, la captura del cliente.

Hablamos de emprendedores que terminan atrapados en desarrollos cerrados, plataformas propietarias imposibles de migrar a otros proveedores, y un laberinto burocrático donde la agencia revende hosting y registros de dominio sin informar de absolutamente nada al cliente. Eres el dueño de tu negocio, pero resulta que no eres el dueño de tu propia web.

Todo esto responde a un único objetivo: engordar la cartera de clientes de forma rápida. Sin embargo, la matemática empresarial es terca: ese volumen brutal y esos precios ridículamente bajos (proyectos de 800€ o 1.000€) hacen que sea materialmente imposible ofrecer un buen servicio postventa.

Como es natural, lo bueno no se regala.

El espejismo del volumen y el "secuestro digital"
El espejismo del volumen y el "secuestro digital"

Sé que, tras hacer clic en "publicar", más de una agencia de desarrollo web se me va a tirar al cuello. Y lo asumo. Pero en los últimos meses he recibido a demasiadas "víctimas" (sí, la palabra no es una exageración) de malas prácticas digitales como para seguir callando.

Antes de entrar en materia, quiero dejar algo completamente claro: existen agencias honorables, profesionales, honestas y transparentes. Hacen un trabajo excepcional y dignifican nuestro sector cada día. Pero, por desgracia, hoy por hoy parecen ser una minoría.

Una minoría eclipsada por un modelo de negocio tóxico que el Kit Digital, lejos de solucionar, ha exacerbado hasta límites insospechados: la obsesión por facturar por volumen a costa de la calidad.

El verdadero coste de una "web barata"
El verdadero coste de una "web barata"

El verdadero coste de una "web barata"

Cuando una agencia asume más clientes de los que su estructura puede soportar, el que paga los platos rotos es el pequeño empresario. Ese emprendedor que, con mucho esfuerzo, está invirtiendo lo poco que tiene —o la ayuda que ha conseguido— en modernizar su negocio, solo para encontrarse con un producto deficiente y un proveedor que no responde a los correos cuando la web se cae.

Y quiero ser muy transparente con mis intenciones al escribir esto: no publico esta reflexión para captar a esos clientes. Quienes trabajan conmigo saben que mi modelo es otro. Mis clientes entienden el valor estratégico de su presencia digital, saben que la calidad exige una inversión, y la pagan con gusto porque los resultados y la tranquilidad los respaldan. No compito en la liga del bajo presupuesto, ni busco pescar en río revuelto con el Kit Digital.

Un llamamiento a la responsabilidad del sector
Un llamamiento a la responsabilidad del sector

Un llamamiento a la responsabilidad del sector

Escribo esto por un sentido de responsabilidad hacia nuestro ecosistema. Lo hago para pedir, abiertamente, a aquellas agencias y freelances que no tienen la estructura técnica, humana ni operativa para soportar un aluvión de proyectos de bajo costo, que dejen de hacerlo.

Dejen de abarcar lo que no pueden apretar.

Están perjudicando profundamente a personas que confían en ustedes para dar un salto adelante en sus negocios. Personas que gastan su energía, su tiempo y su dinero para recibir a cambio frustración y un callejón sin salida digital.

La digitalización no consiste en despachar páginas web como si fueran productos en serie en una línea de montaje. Consiste en aportar soluciones reales, escalables y transparentes.

Seamos profesionales. Cuidemos a los clientes, sean del tamaño que sean. Y, sobre todo, no ensuciemos una profesión que, cuando se hace bien, tiene el poder de transformar negocios de verdad.

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